75e anniversaire de la mort de Federico Garcia Lorca...

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75e anniversaire de la mort de Federico Garcia Lorca...

Message  Gauvain le Dim 21 Aoû - 19:04

... fusillé par les franquistes le 18 août 1936, à Grenade.

Pour ceux qui lisent le castillan :
Federico García Lorca, un andaluz tan claro, tan rico de aventura
A 75 años de su asesinato

Pocos poetas me han acompañado a lo largo de toda mi vida, con lealtad inclaudicable, como Federico García Lorca. Si la literatura puede generar, como algunos creen, amistades que superan el tiempo y la distancia, podría decir que García Lorca ha sido uno de mis más fieles camaradas, desde esos lejanos 10 u 11 años que tendría cuando lo empecé a leer. Desde entonces, nunca lo he abandonado, nunca me ha abandonado. Como sucede con los amigos verdaderos, hemos pasado épocas sin vernos, momentos de desacuerdo, reencuentros luminosos. Pocos rastros dejó su poesía en la mía, porque también es una máxima de la amistad que cada uno conserve su propia forma de ser. Aunque Federico amó apasionadamente a la Argentina, nunca escribió como argentino, y aunque yo ame con igual pasión a Andalucía, nunca podría escribir como andaluz. Cada uno en lo suyo, y amigos para siempre.

Quizás fue en esos años de la infancia que descubrí que mi destino, bueno o malo, como diría Borges, era un destino artístico, y que él impregnaba de sentido mi existencia. Y ese sentido artístico de la vida, una de las manifestaciones más claras del espíritu andaluz, lo descubrí encarnado en la figura de Federico García Lorca, artista total, artista del espacio y del tiempo, de lo local y de lo universal. Más tarde, a través de lecturas y reflexiones más académicas, lo ubicaría como el representante más puro de una generación, la Generación del 27, que no sólo fue una promoción literaria, un grupo de poetas unidos por la amistad, sino, como afirma el catedrático de la Universidad de Granada, Andrés Soria, una verdadera Edad de Plata de la cultura española, un movimiento cultural que abarcó, precisamente, todas las disciplinas artísticas.

Con el tiempo fui encontrando numerosas coincidencias, gustos compartidos: la poesía, la música, el dibujo, el flamenco, los toros. Por otra parte, toda la sensibilidad artística de García Lorca, su vena poética, su capacidad como intérprete musical o como declamador, su talento plástico, parecía estar destinada, no obstante, a otra manifestación estética, a una forma de arte que, al igual que la tauromaquia o el cine, incluye a todas las otras artes: el teatro. Por este lado de la dramaturgia, sobre todo, le vino a Federico su actitud militante, su compromiso con el pueblo llano, con los más desposeídos en una España que intentaba ser un poco más justa, más ecuánime. Tal vez también por el teatro, por lo que escribió y por abrirle con la dramaturgia los ojos al pueblo, le vino la desgracia.

A veces pienso que, de no haber sido fusilado en 1936, yo podría haber llegado a conocer a este amigo que me dio la literatura. Hubiera sido el encuentro de un octogenario poeta andaluz y un veinteañero poeta argentino. Lo podríamos haber visto como lo vimos a Rafael Alberti, a Vicente Aleixandre, añejo como un vino pero con toda su esencia. No fue así. El fascismo, que tan mal se lleva siempre con los artistas y los intelectuales, no permitió que fuera así. No está todavía claro si lo mataron sólo por haber soñado una España distinta. No sabemos con certeza qué día murió, porque tradicionalmente lo rememoramos el 19 de agosto, aunque es probable que lo hayan fusilado en forma sumaria el 18. Tampoco sabemos bien dónde, ni en qué lugar lo sepultaron. Francisco Umbral escribió: "Le enterraron con un limpiabotas banderillero, también asesinado. Lorca llevaba cinturón con hebilla de oro, que era un regalo. Buscando bien, por el oro incorrupto de la hebilla podría saberse quién es Lorca en la huesa de Viznar". Vale como metáfora, pues el oro de su poesía sigue incorruptible, pero no resuelve el asunto.

Poeta y declamador, músico e intérprete, dramaturgo y artista plástico, aficionado al cine y a los toros. García Lorca no fue, como decía nuestro Borges con venenoso desdén, un "andaluz profesional", sino que hizo profesión de una de las cualidades propias de la idiosincrasia andaluza: el no poder concebir la vida sino como manifestación de belleza. "Federico -recuerda su amigo Jorge Guillén- nos ponía en contacto con la creación, con ese conjunto de fondo en que se mantienen las fuerzas fecundas, y aquel hombre era ante todo manantial (...). Junto al poeta -y no sólo en su poesía- se respiraba un aura que él iluminaba con su propia luz. Entonces no hacía frío de invierno ni calor de verano: hacía. Federico".

Para este ser extraordinario, para este compañero que me acompaña desde la infancia y que nunca voy a perder, no hay mejores palabras con las que cerrar este y cualquier homenaje que aquellas que él mismo escribió para su querido amigo, el torero Ignacio Sánchez Mejías: "Yo canto para luego tu perfil y tu gracia. / La madurez insigne de tu conocimiento. / Tu apetencia de muerte y el gusto de tu boca. / La tristeza que tuvo tu valiente alegría. / Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, / un andaluz tan claro, tan rico de aventura. / Yo canto su elegancia con palabras que gimen / y recuerdo una brisa triste por los olivos".

Guillermo Pilía

Profesor en Letras y escritor. Director de la Cátedra Libre de Cultura Andaluza de la Universidad Nacional de La Plata
http://www.eldia.com.ar/edis/20110821/federico-garcia-lorca-andaluz-tan-claro-tan-rico-aventura-revistadomingo63.htm
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Pour célébrer le 76e...

Message  Babel le Jeu 30 Aoû - 7:32

NEW YORK(Oficina y denuncia)

Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinera.
Debajo de las sumas, un rio de sangre tierna;
un rio que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.
Existen las montañas, lo sé.
Y los anteojos para la sabiduria,
lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.
He venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva màquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.
Todos los dias se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos,
que dejan los cielos hechos añicos.

Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros en las alucinantes
cacerías
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.
Los patos y las palomas,
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones,
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.
Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible ,
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara.

La otra mitad me escucha
devorando, cantando, volando en su pureza,
como los niños de las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
No es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles
en la patita de ese gato quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
Oxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina.
Qué voy a hacer, ordenar los paisajes?
Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera y bocanadas de
sangre?
No, no; yo denuncio.
Yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

NEW YORK (Officine et dénonciation)

Sous les multiplications
il y a une goutte de sang de canard.
Sous les divisions
Il y a une goutte de sang de marin.
Sous les additions, un fleuve de sang tendre;
un fleuve qui avance en chantant
par les chambres des faubourgs,
qui est argent, ciment ou brise
dans l'aube menteuse de New York.
Les montagnes existent, je le sais.
Et les lunettes pour la science,
je le sais. Mais je ne suis pas venu voir le ciel.
Je suis venu voir le sang trouble,
Le sang qui porte les machines aux cataractes
et l'esprit à la langue du cobra.
Tous les jours on tue à New York
quatre millions de canards,
Cinq millions de porcs,
deux mille pigeons pour le plaisir des agonisants,
un million de vaches,
un million d'agneaux
et deux millions de coqs
qui font voler les cieux en éclats.

Mieux vaut sangloter en aiguisant son couteau
ou assassiner les chiens
dans les hallucinantes chasses à courre,
que résister dans le petit jour
aux interminables trains de lait,
aux interminables trains de sang
et aux trains de roses aux mains liées
par les marchands de parfums.
Les canards et les pigeons,
les porcs et les agneaux
mettent leurs gouttes de sang
sous les multiplications ;
et les terribles hurlements des vaches étripées
emplissent de douleur la vallée
où l'Hudson s'enivre d'huile.
Je dénonce tous ceux
qui ignorent l'autre moitié,
la moitié non rachetable
qui élève ses montagnes de ciment
où battent les cœurs
des humbles animaux qu'on oublie
et où nous tomberons tous
à la dernière fête des tarières
Je vous crache au visage.

L'autre moitié m'écoute,
dévorant, chantant, volant dans sa pureté
comme les enfants des conciergeries
qui portent de fragiles baguettes
dans les trous où s'oxydent
les antennes des insectes.
Ce n'est pas l'enfer, c'est la rue.
Ce n'est pas la mort, c'est la boutique de fruits.
Il y a un monde de fleuves brisés et de distances insaisissables
dans la petite patte de ce chat, cassée par l'automobile,
et j'entends le chant du lombric
dans le cœur de maintes fillettes.
Oxyde, ferment, terre secouée.
Terre toi-même qui nages dans les nombres de l'officine.
Que vais-je faire : mettre en ordre les paysages ?
Mettre en ordre les amours qui sont ensuite photographies,
qui sont ensuite morceaux de bois et bouffées de sang?
Non, non ; je dénonce,
je dénonce la conjuration
de ces officines désertes
qui n'annoncent pas à la radio les agonies,
qui effacent les programmes de la forêt,
et je m'offre à être mangé par les vaches étripées
quand leurs cris emplissent la vallée
où l'Hudson s'enivre d'huile.

Federico Garcia-Lorca
(Le Poète à New York- traduction Pierre Darmangeat)

(Salut Gauvain !)

Babel

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